Alta tecnología para todos

2011-02-27

Está claro que a Kia Motors no le importa lo que piensen los ricos. Los investigadores han descubierto muchas características en el nuevo modelo pequeño de la marca, que anteriormente habían estado reservadas exclusivamente a la clase pudiente – hasta ahora. La reacción de muchos de esos millonarios ha sido de consternación.

¿Acabados de lujo también en los coches pequeños? Parece ser que sí – al menos, en opinión de Kia Motors. El nuevo Picanto – el último coche pequeño de la compañía – entra en escena con un auténtico ramillete de características jamás vistas hasta ahora en este segmento.

Botón de arranque, volante con calefacción, airbag de rodillas, programa electrónico de estabilidad (ESP) con software de estabilidad VSM y asistente de arranque en pendiente (HAC), cuadro de instrumentos con “Supervision Cluster”, techo corredizo de seguridad, parasol regulable, soporte para bebidas iluminado, Bluetooth, ventanillas eléctricas de seguridad, visor iluminado y otras muchas prestaciones de alta tecnología, de serie – todo al alcance de un sueldo medio.

El fabricante parece no preocuparse en absoluto por la opinión de toda esa gente adinerada que ha perdido la exclusividad de sus privilegios. Ni tampoco le da demasiada importancia al hecho de que los ricos tengan que matarse a trabajar para poder permitirse ese tipo de lujos.

Cuando se les pregunta, los responsables de Kia Motors ni siquiera se inmutan. De hecho, el portavoz de la compañía incluso está orgulloso de ello: “¿Por qué las personas de las clases altas tienen que ser las únicas en poder experimentar el placer y la seguridad?

Como era de esperar, ha habido reacciones de consternación en las altas esferas de la sociedad. Muchos todavía no se han visto capaces de conceder entrevistas. No obstante, PicantoLeaks ha podido recoger algunas reacciones que reflejan el enorme impacto que ha tenido la noticia. Lady Elisabeth Darlington III, descendiente de una antiquísima familia de la aristocracia terrateniente, apenas se atreve a entrar en su propio garaje. La encantadora vieja dama suspira amargamente: “Ya ni siquiera puedo mirar a la cara a mi Bentley. Las cosas que más me gustaban ¡ahora también están en un coche pequeño! Primero la democracia – ¡y ahora esto! ¿Qué será lo siguiente? ¿Piscinas y campos de golf públicos? Nos ha tocado vivir unos tiempos muy difíciles.

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